• Enmarcado en el lema de la parroquia 2016-17:

  • Los Remedios: una parroquia en salida y “conversión pastoral”.

    • Como respuesta a la constatación del Papa Francisco:

    • La enfermedad más grave no es la lepra o la tuberculosis, sino la soledad”.

  • En el proyecto se unen dos grandes sensibilidades del momento eclesial actual: el compromiso de la misericordia y la pastoral de salida a las “periferias humanas.

  • Al primer encuentro de voluntarios asistieron 34 personas.

 

¿A quiénes nos dirigimos?

¿Quiénes lo haremos?

 –          A todas las personas que se encuentren en esta situación de soledad y requieran de nuestra ayuda en la feligresía de la parroquia.

 –          Los voluntarios que tengan esta sensibilidad y reúnan las condiciones requeridas para atender estas nuevas formas de pobreza.

¿Cómo llevarlo a la práctica implicando a los feligreses?

¿Cuándo?: calendario de actuación.

–          Sensibilización de la comunidad parroquial.

–          El sujeto es la parroquia. Los voluntarios ponen todo lo demás.

–          Se requerirá la ayuda de la acogida de Cáritas y de los agentes de Pastoral de la salud de la parroquia.

–          El proyecto se sitúa en la línea del “banco de horas” de las cuáles dispongamos los voluntarios.

–          Formación del voluntariado.

–          Establecer plan de actuación según necesidades.

–          La reunión de voluntarios son los martes, a las 19.30 en el Aula 2 del Centro parroquial.

–          El grupo está abierto a la colaboración de jóvenes y mayores.

“SOLAS”: ORACIÓN PARA VOLUNTARIOS

Señor, si yo tuviera entrañas de misericordia, no dejaría a nadie sola.

Señor, si tuviera entrañas de amor, saldría…

De mi casa, para encontrarme con los necesitados;

De mi apatía, para ayudar a los que sufren;

De mis caprichos, para socorrer a los que más necesitan;

De mi actitud crítica, para comprender a los que fallan;

De mi suficiencia, para estar con los que no se valen;

De mis prisas, para dar tiempo a los abandonados;

De mi pereza, para socorrer a quiénes están cansados de gritar;

De mi comodidad, para compartir con los pobres.

 

Señor, si yo tuviera un corazón grande, aprovecharía…

Mi experiencia, para ayudar a los equivocados;

Mi ternura, para acoger a mayores y niños;

Mi salud, para acompañar a enfermos;

Mi responsabilidad, para cuidar a los abandonados;

Mi paz interior, para reconciliar a los enemigos;

Mi amor, para acoger a los desengañados;

Mi oración, para hacerme más hijo y hermano;

Mi vida, para darla a quien la necesita

¡Señor, dame entrañas de misericordia, para que nadie a mi alrededor se sienta “sola”!