Un saludo a todos desde mi ventana.

Ahora que nos vamos resituando, veo que la Iglesia, nuestra parroquia, no puede quedarse atrás ni ajena a la “desescalada”, pero debe tener cuidado para no dejarse atrapar por la narrativa política. Ahora que se entrecruzan el duelo, la fragilidad y la esperanza en el futuro. El servicio se dibuja, para nosotros, como el principal signo de credibilidad ante la sociedad.

 ¡¡Ánimo y realismo, para mirar de otra manera, en la Pascua del Señor!!