La condición para llegar a ser imitadores de Cristo.

Para que pueda darse la redención cuando meditamos, es necesario que nos mantengamos en contemplación y que estemos dispuestos a sufrir. La actitud correcta durante la meditación,  es muy sencilla aunque no siempre fácil. No hay que prestar atención más que a dos cosas: por un lado, a estar centrado en Dios y, por otro estar dispuesto a sufrir. Detengámosno en la segunda.

   Jesucristo redimió al mundo a través del sufrimiento. Vino a este mundo, fue niño, trabajó, predicó, sanó, impartió sus enseñanzas a los apóstoles e hizo muchas cosas más. Pero redimió al mundo por medio de su sufrimiento y de su muerte. Él nos invita a recorrer con el este camino. “Si alguno quiere venir en pos de mí –  dice – tome su cruz y sígame (Mt.16, 24). La disposición a sufrir es la única condición para imitar a Cristo. Cuando leemos el evangelio preguntándonos cuál es la condición principal que pone Jesucristo para aceptar a alguien como discípulo, podríamos pensar que es el amor al Padre y al prójimo. Nos sorprende que esta no sean las condiciones. Su única condición es que el hombre esté dispuesto a sufrir. En su sufrimiento, Jesucristo atravesó las grandes tiniebla de la humanidad. Todo él quiere ir con él, deberá  recorrer en él las tinieblas de los pecados propios. Él nos sostiene. Nuestra tarea consiste en acompañarlo y sobrellevar la parte que nos corresponde del sufrimiento.

Preguntas para la reflexión

1.- ¿Estás dispuesto a sufrir para purificarte y redimir las zonas oscuras del mundo?

Carolina.