Para compartir dos sentimientos muy repetidos entre las personas mayores atendidas, durante este estado de alarma, que ya supera los dos meses de duración: El Miedo y La Esperanza.

. Hay mucho miedo y en las conversaciones telefónicas mantenidas entre nuestros voluntarios y las personas mayores solas a las que acompañan, el temor es una constante. Incluso cuando ya las medidas empiezan a ser mas flexibles, permitiéndose la salida de los hogares, para dar un paseo, los mayores prefieren quedarse en casa.

. Pero por otra parte está La Esperanza: Afortunadamente los momentos mas difíciles de la pandemia se van quedando atrás y empezamos a percibir un cierto aire de optimismo.

   Para los voluntarios del Proyecto Solas, apoyados por nuestro párroco, este será un gran reto para los próximos tiempos: Contrarrestar el miedo de nuestros mayores que viven solos, con La Esperanza.

Pedro Ortega.