Despedida

Y Jesús dijo: adiós…

Se despidió.

Me he interesado por las distintas maneras de la palabra despedirse y he buscado en los sinónimos. Unas veces la expresión despedida es positiva y otras, negativa. Más neutra o más religiosa.

Negativa: ¡Ahí te (os) quedas! ¡Se acabó lo que se daba! ¡Me marcho!¡Hasta aquí hemos llegado!¡ De lo dicho, nada de nada…!¡No quiero verte ni en pintura!

Positiva; ¡Encantado de haberte conocido!  ¡Hasta pronto! ¡Ve voy con pena! ¡Recuerdos!

Los idiomas modernos, en general, toman un concepto entre cariñoso y neutro. Cito los más conocidos por mí: arrivederci, ciao, au revoir, bye, bye, auf wiedersehen, hasta luego…

Otros incluyen un sentido casi religioso: Goodby, sayonara, shalamalequm, upévare roreko…

Y finalmente otros lenguajes aciertan las despedidas con un sentido nítidamente religioso: adiós, Dios te guarde, bendiciones.

Y yo me digo: ¿Cómo se despidió Jesús de sus discípulos? Hechos 1,1-11 y Mat 28, 16-20. Son las lecturas del domingo de la Ascensión.

La ascensión, más que un acontecimiento diferente, es la culminación de la resurrección. Resalta la victoria de Jesús sobre el pecado que cayó sobre él y la muerte que trató de eliminarlo de la historia.

En el relato de san Lucas  (24,51 s) cuenta que con sus manos les bendecía: bendecir en la Escritura, es un modo de decir “adiós” pero dejando protección acogedora en aquellos de los que uno se separa; por eso, esta bendición despedida no causa tristeza en los discípulos. Al final de la Eucaristía no se nos despide cortésmente, sino que se nos bendice con la fuerza de Cristo resucitado. Es nuestro salvador. ¡Aleluya!

Leonardo Molina S.J.