Un saludo a todos desde mi ventana.

En la fase que nos permiten “disfrutar” vamos abriendo las puertas para que entre el aire del Espíritu, del Pentecostés de Dios que nos anima. Para todos nosotros, la fe es la riqueza principal de nuestras vidas. Todos sentimos, sin embargo, la tensión entre la necesidad de comunicarla y la dificultad de hacerlo. En el ambiente agnóstico que se ha adueñado de la sociedad, ¿Cómo creerán si no sabemos comunicar con el lenguaje adecuado?

Ánimo y realismo para mirar y esperar un nuevo Pentecostés.