¿Quién nos aconseja?

Nadie. “Yo soy libre y nadie me tiene que decir lo que yo tengo que hacer…”

Frase de juventud, inmadura. Denota una voluntad sana, limpia, idealista.

Pero nosotros, los que ya hemos pasado los umbrales de la juventud y vamos en proceso de búsqueda en la vida y en la fe, sabemos que tenemos un programa y una confirmación en Jesús

“La verdad os hará libres” (Juan 8,31)

“Para ser libres nos llamó Cristo” (Gálatas 5,1)

“Yo os enviaré mi Espíritu que os confirmará en la verdad”. (Juan  16,13-15)

La verdad, la verdad….hace falta libertad para encontrarla…

Jesús a Pilatos le afirmó que sí, que era rey, pero de la verdad…Pilato le replicó a Jesús:”¿ y qué es la verdad? “ (Juan 18,38)

La búsqueda de la verdad es una lucha irrenunciable…porque está escondida, muy protegida, es difícil descubrirla y, a veces, nos cansamos en el camino.

Estamos sometidos desde pequeños a todo tipo de presiones: económicas, políticas, sociales, eclesiales, ambientales, familiares, incluso personales, pues en muchas ocasiones, aún nosotros mismos no llegamos a conocernos…

Todo el mundo está empeñado en decirnos lo que tenemos que hacer, lo que es bueno, lo que es malo, lo que es beneficioso, las mejores direcciones de nuestros negocios. Todo el mundo nos señala el camino por el que podemos conseguir ser felices y encontrar en la vida un verdadero y placentero camino…

Lo malo que nosotros mismos hemos participado en “AYUDAR a otros señalando los buenos senderos. Nosotros tenemos limitados poderes y medios, pero “hacemos lo que podemos”, que no es poco para aliviar los inevitables tropiezos que nos da el vivir de cada día.

Otros, el gobierno, los poderes públicos, las multinacionales, los grupos poderosos de presión, los partidos políticos, la globalización, utilizan mil medios placenteros y poderosos en sabiduría: radio, televisión, prensa, escaparates, educación…mil artimañas que nos indican sin titubear; hazme caso,” no pienses, sígueme(nos), fíate de mí…¡tengo la solución exacta para ti y la sociedad!

Y sin embargo, hubo alguien que no se dejó embaucar y nos dijo: el que me sigue no camina en tinieblas. Yo os enviaré mi Espíritu que os encaminará hacia la verdad…plena. Donde hay espíritu, hay libertad (2 Corintios 3,17).

Claro: sin reflexión, sin oración, sin discernimiento, sin la ayuda de la palabra de Dios (el pan nuestro de cada día), sin una comunidad en tu misma disposición, sin esperanza, es casi imposible llegar mínimamente a tal verdad. que nos hará libres

Karl Rahner definía al cristiano como “oyente de la Palabra” Esta es nuestra victoria: nuestra fe ,,,fiesta de Pentecostés. ¡Ven, Espíritu Santo!

Leonardo Molina S.J.