El error más frecuente en la meditación

Es muy fácil reconocer si estamos meditando bien o mal. Basta responder a dos preguntas: la primera “¿estoy con Dios o conmigo? Estoy conmigo cuando estoy ocupado en mis problemas, en mis preocupaciones, deseos, pensamientos, sentimientos, y todo lo que es mío. Lo segundo: “¿estoy dispuesto a sufrir?”. Si estoy con Dios y dispuesto a sufrir, me encuentro en la buena senda. En esto radica la diferencia entre un espíritu contemplativo y otro que no lo sea.

El mero hecho de ver a alguien meditar no nos permite reconocer fácilmente cuales son los errores que puede cometer. Por eso es precioso preguntar a cada uno cómo medita. Pero no siendo errores conscientes, el meditador no puede comunicarlos directamente. Es preciso que el maestro o guía vea lo que hay detrás. Así, tras larga experiencia creció en mi la convicción de que el error más común en la mayoría de los meditadores es el de ocuparse de ellos mismos. No me canso de repetir y de recordarles enfáticamente que nuestra atención no debe dirigirse hacia nuestros problemas; preocupaciones, deseos, pensamientos, dolores, sentimientos, postura del cuerpo, pasado, futuro, ni nada que esté atado al yo, sino pura y simplemente HACIA DIOS.

Preguntas para la reflexión

  • ¿Cuándo meditas, ¿estás en tus problemas, pensamientos, deseos… o estas con Dios?

Carolina.