Claves, claves , preguntas de la vida

Por todas partes nos ofertan claves para sentirse mejor, para serenarte, para enfrentar los problemas, para no preocuparse. Yoga, zen, shankara, namo Avalokiteshwara, mantras…psiquiatras, psicólogos.

Cuando uno de nosotros tropieza con problemas insolubles y no sabe llevarlos, o no sabe soportarlos, acudimos a quienes nos pueden ayudar. Lo frecuente es que los llamados competentes exportamos el problema y lo mandamos al mundo de los técnicos.

Unas veces solucionan…otros retrasan, o los hacen soportables, en otros casos, fracasan.

Los factores son tantos, la colaboración personal es imprescindible, los medios de que disponemos son escasos. Seguimos buscando. No hay manera.

Pues bien. Jesús habla de un Reino de Dios que Él viene a proclamar y desde el comienzo de su predicación. Eran las claves vitales. Proclama (Marcos 1, 15-15) y pide en oración que venga a nosotros ese Reino ideal, pero muy real y al alcance de todo el mundo (Padrenuestro)

Ese reino, esa sociedad de Dios, y no del Mal, tiene estas características: paz, amor, justicia-integridad, libertad y verdad. El que posee esa clave, será feliz.

En las parábolas va aclarando y desplegando las soluciones a problemas. José Luis Sicre sintetiza

En el discurso parabólico Jesús responde a preguntas que siguen siendo válidas para nosotros.

  1. ¿Por qué no aceptan todos los mensajes de Jesús? Parábola del sembrador (Mateo 13,1-9)
  2. ¿Qué actitud debemos adoptar con los que rechazan este mensaje? El trigo y la cizaña (Mateo 13, 24-26)
  3. ¿Tiene algún futuro este mensaje aceptado por tan pocas personas? El grano de mostaza y la levadura. (Mateo 11, 31-33)
  4. ¿Vale la pena comprometerse con él? El tesoro y la piedra preciosa (Mateo 13,44-46)
  5. ¿Qué ocurrirá a los que aceptan el mensaje, pero no viven de acuerdo con los ideales del reino? Con la palabra de la red nos enseña a tener paciencia y dejar la justicia a Dios, el único que puede emitir un veredicto exacto sin temor a equivocarse. (Mateo 13, 47-52)

Ahí están. Nosotros emitimos juicios, juzgamos apresuradamente, adoptamos posturas de huida o desescalada.

Pero Jesús nos enseña por medio de estas y otras parábolas. Siempre abre caminos.

Leonardo Molina S.J.