Ayer fue un día que muchos recordaremos. Trece años después, la Parroquia de Los Remedios volvió a organizar una verbe – tómbola benéfica en la que participó toda la comunidad parroquial. En este caso se recaudaban fondos para las becas que la parroquia da a aquellos niños que no pueden pagar el campamento de verano.

Desde por la mañana temprano ya había movimiento: montaje de barra y mesas, compras de última hora, preparación de cocina, organización de la tómbola, colocación de toldos y sombrillas… el culmen de un trabajo que llevaba gestándose algo más de dos meses.

A partir de la una de la tarde comenzó a sonar la música, se vendieron las primeras papeletas de la tómbola y los primeros “tombolitos”, se abrió la barra y en poco más de una hora el patio estaba repleto. Fue un día de convivencia, talleres para los más pequeños, zumba y deportes. Ni siquiera el calor pudo estropear la jornada.

Si hablamos de números, económicamente, la verbe-tómbola fue un éxito. Gracias a todos aquellos que participasteis ya sea en la organización, ya sea con vuestra presencia, varios niños podrán disfrutar de unos días de campamento en un entorno inmejorable y disfrutando del mensaje de Jesús, de una manera dinámica y muy especial.

Pero no me quiero quedar solo en eso. Ayer se veía COMUNIDAD. Se veía VIDA. Se veía ENTREGA. Se veía ILUSIÓN. Se veía ALEGRÍA. 

Se veía algo que nos unía a todos. En el esfuerzo de cada uno, en el tiempo dedicado, en cada gesto cariñoso de unos con otros, en las caritas de los niños, en aquellos que prepararon comida, en los que trajeron regalos para la tómbola, y en los que la organizaron,  en los “síes” incondicionales y en los “¿qué necesitas?”.

Dios estaba ahí. Y todos podíamos verlo.