LOS SACERDOTES ABREN SU VENTANA:

Un amigo que trabaja en una compañía japonesa me contó esta costumbre con la que quiero arrancar nuestra reflexión de hoy. Cuando un objeto de valor, como por ejemplo un jarrón, se rompe, hay maneras diversas de arreglarlo. Si es un objeto común se pega y ya está, pero si se trata de un objeto antiguo, con valor sentimental o familiar, el pegamento que se utiliza es oro líquido. Así el objeto queda embellecido: muestra su antigüedad y se enriquece en sus uniones.

Esto es aplicable a nuestra alma. todos tenemos roturas, heridas, son propias de quien pelea y el cristiano es una soldado de Cristo, de una guerra de paz y amor, pero guerra sobre todo contra uno mismo y las adversidades. Una guerra en la que con cierta frecuencia se reciben heridas ¿Cómo han cicatrizado  mis heridas? Con un pegamento barato o con el oro de la misericordia divina. No es pregunta fácil de responder porque a veces pensamos que hemos cerrado un suceso de nuestra vida, un fracaso, un encontronazo, un defecto importante, etc. y resulta que no es así, no está bien cicatrizado y todavía infecta nuestra alma.

Domingo de la Misericordia. Es como decir Domingo de la Esencia Divina, Dios es Amor, Dios es Misericordia. Dios quiere ser misericordioso siempre, pero para ello necesita un miserable, alguien que se reconozca necesitado de su misericordia, que reconozca sus heridas y busque cerrarlas con su Amor. Tema para nuestra reflexión procurando avanzar en este camino pascual.

Luis Gaisse.

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