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ENCUENTROS DE JESÚS CON LAS MUJERES XI

CON MARTA DE BETANIA

 

Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida» (Jn 11, 25a)

 

Jesús debió de tener más de un encuentro con Marta. Ya en el evangelio de Lucas (10,38) el Señor se aloja, en el viaje de Galilea a Jerusalén, en casa de Marta. La amistad con ella y sus hermanos y la adhesión que le tenían han hecho que a esos tres hermanos se les llame “adeptos sedentarios” (Meier).

Es a Marta a quien Jesús hace la revelación de “Yo soy la Resurrección y la Vida”. Comparte con ella la manifestación de su mesianismo, lo que había hecho con muy pocas personas: entre ellas Simón Pedro (contestación de “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”), o la samaritana (“Yo soy, el que habla contigo”).Marta es más rotunda: “yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.

Willigis Jäger (“Adonde nos lleve nuestro anhelo”) recoge la idea del Maestro Eckhart, místico dominico (siglos XIII-XIV), de que Marta ha pasado ya por la experiencia del arrobamiento, de la contemplación, la ha asimilado, y como consecuencia de ello, encuentra en el servicio su realización plena. El servicio va a ser la nota distintiva de Marta. Va a poner en ello su empeño, su mejor saber.

Marta habría oído al Señor palabras sobre el Reino de Dios. Sabe o intuye que todo lo que Jesús hace o dice está al servicio de ese Reino (Pagola). Un servicio sobre el que Jesús pregunta: «¿quién es más, el que está a la mesa o el que sirve?» Y él mismo continúa: «Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27).

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