LA ESCUELA DE SILENCIO ABRE SU VENTANA:

Aprendiendo a vaciarnos

Vamos a ver algunos ejemplos de cómo esta ley de vaciarse desempeña un papel capital, tanto en circunstancias cotidianas como en momentos cruciales.

En primer lugar la escucha. Quien escucha realmente a un semejante, se vacía mientras lo hace. Se desprende de su propia ideología, de sus intereses, de sus tareas más urgentes y hasta de su deseo de ayudar, pero principalmente de sus pensamientos y sentimientos. Se abre completamente al otro. Entendamosno: esto  sólo vale para el periodo de tiempo en que se escucha. Luego podrán darse otras fases del dialogo, pero mientras recibe lo que el otro le transmite, el que escucha debe olvidarse por entero de sí mismo y entregarse de lleno al otro.

Cuando una persona confía sólo en sí mismo difícilmente tendrá tiempo para esa quietud que supone vaciarse en presencia de Dios. Si por el contrario, confía en la gracia, pondrá todo el peso de su preparación en el silencioso proceso de vaciarse y de persistir en la presencia de Dios. Sentirá que se vuelve permeable a la gracia divina y así podrá ser un mejor instrumento en las manos de Dios.

Pregunta para la reflexión

  1. Seguimos profundizando en esta pregunta. ¿Eres capaz de desprenderte de tus pensamientos y sentimientos cuando escuchas?

  2. ¿Confías en tu propia capacidad o por el contrario, en la gracia que te permite transformarte en un instrumento de Dios?

Carolina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
¡Conéctate con tu parroquia!