LOS SACERDOTES ABREN SU VENTANA:

LOS SACERDOTES ABREN SU VENTANA:

Tremendo.

Al experimentar en estos días el acontecimiento de la resurrección de Jesús, únicamente me viene a la mente una palabra: tremendo.

Y esta conmoción fue la que sintieron aquellos discípulos cuando al fin se dieron cuenta de que su amado y derrotado líder, se presentaba ante ellos vivo.  Jesús ahora era el mismo con el que habían vivido y compartido, sí. Pero no era el mismo.

El caso es que inesperadamente, inconcebiblemente, se les presentó.

Trataré de describir aquellos sentimientos acudiendo a los sinónimos de nuestro diccionario,

  • tremebundo, espantoso, espeluznante, horrible, horripilante, monstruoso, terrible, terrorífico.

  • formidable, gigantesco, enorme, imponente.

Porque fueron los dos movimientos en su alma, simultáneos. Miedo y alegría. Pero miedo y alegría tremendos, enormes, grandiosos. Les cambió a ellos la vida. ¿Y a nosotros?

Aparece como positivo: enorme colosal gigantesco, grande, descomunal, inmenso desmedido, exagerado, excesivo, desorbitado, formidable, monumental, ciclópeo fabuloso, titánico, voluminoso, morrocotudo, homérico, épico, imponente, impresionante, grandioso, fenomenal, extraordinario, inaudito, asombroso, pasmoso, prodigioso, especial, notable, sobrehumano.

También le cabe lo negativo: Espeluznante, espantoso, terrible, aterrador, pavoroso, terrorífico, escalofriante, atroz, fiero, furioso, bestial, horrendo, horripilante, enloquecedor, horrible, horroroso, lamentable, apocalíptico, despeluznante.

Cuando se les apareció sintieron, no lo dudo, terror, miedo… ellos habían abandonado a Jesús, a pesar de las promesas. No le habían defendido, habían sido cobardes huyendo, no habían confiado en Él, a pesar de los signos.

Ahora venía el día de la venganza

Pero veían perdón, misericordia, confianza, prodigios… tremenda alegría.

Su vida, su pobre vida (lo habían comprobado mirando atrás), se guía mereciendo la atención, el cariño y la misericordia del Rabbí, el Señor.

Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo, dad gracias al Señor… ha sido un milagro patente… Aleluya, aleluya, el Señor es nuestro Rey.

Hay que cantar, como ellos, un cántico nuevo, porque el Señor ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria… No lo merecíamos, pero se fijó en nosotros…

¿No es para cambiar en esperanza nuestra vida, sin negar nuestras miserias? ¡!!Aleluya!!! Cuenta con nosotros, Señor.! ¡Señor mío y Dios mío!

Leonardo Molina S.J.

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