La ventana del párroco en este Adviento. ¿Llega un nuevo Adviento?

Así es, aunque en la mayoría de los ambientes, de las calles, de los escaparates y en algunas de las casas, todo se ha adornado ya de Navidad. Pero sabemos que antes de llegar al nacimiento es necesario preparar el interior, para poder así abrirnos a la gracia que el Señor quiera regalarnos.

Hemos de estar atentos y no vivir distraídos con tanto brillo como nos rodea. Sino que a lo largo de estas cuatro semanas nos vayamos introduciendo desde la virtud de la esperanza, en la grandeza del misterio de la venida permanente del Señor a nuestras vidas.

Se nos ha dado una esperanza fiable para afrontar el presente, a pesar de tantas cosas que nos embotan la mente. “Estad pues, despiertos en todo tiempo” se nos repite cada Adviento. Pasar un día con sueño es muy desagradable. Del que quisieras poder hacer las cosas, atender a lo que se te dice, pero no eres capaz de mantenerte a tono. En la vida espiritual nos pasa muchas veces esto. No estamos despiertos. No somos capaces de mantener la atención, ni de estar concentrado en los más esencial de estos días: Dios viene, ha venido, vendrá.

Muchos años nuestra preparación para la Navidad ha sido más externa que interna, pero quien tiene esperanza vive de otro manera: con vitalidad, afrontando los retos personales o familiares, trabajando los bloqueos que estén o vaya surgiendo y… soñando. Busquemos en este Adviento los signos de comunión, participación y misión en la parroquia, en la familia, en mi grupo de referencia.

¿Quién nos ayudará a encender tanta esperanza oculta? Madre Teresa de Calcuta, signo permanente de esperanza realizada, recordaba en una ocasión que “Dios no pretende de mí que tenga éxito. Solo me exige que le sea fiel”

En medio de tanto ir y venir pidamos al Señor la gracia de un Adviento en el Espíritu, con recogimiento y esperanza. Ayúdame, Señor, a estar alerta. Despiérteme si es necesario. No quiero que nada ni nadie me robe este año tu Adviento.

 

Vuestro párroco,

Francisco Ortiz Gómez,