La ventana del párroco en esta Pascua. Desde mi ventana la pascua se ve…

Pascua es vida, vida para siempre. Cada año tenemos la oportunidad de gracia de celebrar y comunicar ésta acontecimiento único. Detrás de la Semana Santa no está solo la feria; está la Pascua del Señor de la vida que siempre nos espera, aliente y motiva.

¡Parroquia de los Remedios actívate para la Pascua!

En medio del exceso de estímulos, de la sobre-exposición digital y la necesidad constante de opinar, producir y mostrarse cada vez más, hay voces que nos advierten del desgaste emocional que provoca una vida sin pausas reales. Hay que crear espacio y, solo cuando hay espacio, se puede acoger algo nuevo.

La Pascua primera cambió la mirada y la vida de muchos, “la pascua personal” que te toca vivir este año puede producir “algo nuevo” en nuestra inercia.

Nos recuerda que no somos máquinas de producir y consumir, sino personas vulnerables finitas y con necesidad de sentido. En un contexto de incertidumbre, polarización y cansancio colectivo, este tiempo pascual puede ser más transformador de lo que parece.

Hoy el reto de la Iglesia y de los cristianos, si queremos ser del resucitado, dinamizados por su Espíritu audaz y creativo, así como misionero, ha de ir por caminos de personalización de las creencia y de interioridad. La Pascua nos recuerda cada año que o tenemos espiritualidad alegre, generosa, comunitaria, cercana… o no seremos lo que estamos llamados a ser desde el día de nuestro bautismo.

¿Dónde buscar al Dios siempre vivo y con qué actitud?

San Agustín nos recuerda que, “no quieras ir fuera de ti mismo, es en el hombre interior donde habita la verdad”. Es bien sabido que el llamado “socratismo cristiano”, el “conócete a ti mismo”, era propuesto por una larga tradición de místicos como primer paso para el conocimiento de Dios.

Teresa de Jesús afirma que “un día de propio y humilde conocimiento vale más que muchos de oración”.

Por tanto, nadie puede conocer a Dios, si no se conoce primero a sí mismo” y es conociendo, como se llega lejos.

Desde mi ventana observo, veo y creo:

“Como el grano de trigo, que al morir da mil frutos, resucitó el Señor/ Como el ramo de olivo, que venció la inclemencia, resucitó el Señor/Como el sol que se esconde y revive en el alba, resucitó el Señor/como pena que muere y se vuelve alegrías, resucitó el Señor/El amor vence al odio y el sencillo al soberbio, resucitó el Señor/la luz vence a la sombra y la paz a la guerra, resucito el Señor.”

Que no nos cansemos de estar activos. El Señor se ha adelantado.

Buena y santa Pascua, querida parroquia.

 

Un abrazo de vuestro párroco,

Francisco Ortiz Gómez.