RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA

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¿QUÉ ES LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA?

La Renovación Carismática es una corriente de gracia que renueva en la sociedad actual los dones y carismas de la primera comunidad cristiana. Personas de todas las clases sociales y toda condición descubren a Cristo no cómo un Dios lejano que se encarnó un día en la Historia, sino como alguien vivo y resucitado que es el centro de su vida.

Con el Espíritu Santo como fundador, con máxima libertad, la Renovación nos ha permitido descubrir de nuevo esa profundidad del corazón del cristiano donde Dios mismo desea vivir. Y con ella el asombro de las conversiones personales, el resurgir de la oración, la lectura enriquecedora de la Biblia y la liberación alegre de la alabanza.

San Juan Pablo II en Marzo de 2002 la definió de este modo: “¡Sí! La Renovación en el Espíritu puede considerarse un don especial del Espíritu Santo a la Iglesia en nuestro tiempo. En vuestro movimiento, nacido en la Iglesia y para la Iglesia, a la luz del Evangelio se experimentan el encuentro vivo con Jesús, la fidelidad a Dios en la oración personal y comunitaria, la escucha confiada de su Palabra y el redescubrimiento vital de los sacramentos, pero también la valentía en las pruebas y la esperanza en las tribulaciones.”

LA MISIÓN.

La misión de la Renovación Carismática es hacer presente hoy en el mundo la experiencia de Pentecostés. Confirma así su vocación de servicio a la Iglesia, que fue enriquecida con los carismas del Espíritu desde su nacimiento en el Cenáculo. Además de esto, la Renovación Carismática Católica en España ofrece formación destinada al crecimiento espiritual de sus miembros con enseñanzas impartidas en los grupos de oración, retiros en Adviento, Cuaresma y Pentecostés, y asambleas de toda la Provincia Eclesiástica y a nivel nacional.

Su vocación evangelizadora la lleva a cabo por el funcionamiento de sus grupos de oración, abiertos a todos, y más concretamente a través del Seminario de Vida en el Espíritu, unas catequesis kerigmáticas que finalizan con una efusión en el Espíritu. El Papa Francisco se refirió así en el III Encuentro Mundial de Sacerdotes celebrado en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma en Julio de 2015 ante más de mil sacerdotes venidos de 90 países de los cinco continentes: “Y hablando de dispensadores de la gracia, les pido a todos y a cada uno que, como parte de la corriente de gracia de la Renovación Carismática, organicen Seminarios de Vida en el Espíritu en sus parroquias, seminarios, escuelas, en los barrios para compartir el bautismo en el Espíritu. Es la catequesis para que se produzca por obra del Espíritu Santo el encuentro personal con Jesús que nos cambia la vida.”

HISTORIA DE LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA.

La historia de la Renovación Carismática Católica está unida al concilio Vaticano II y al papel que en él se asigna a los laicos dentro de la Iglesia. En 1961 el Papa Juan XXIII oró para que el Espíritu Santo renovara en la Iglesia las maravillas de un nuevo Pentecostés (Constitución Apostólica “Humanae salutis”, n. 21). La década del 60 fue testigo de cómo Dios respondió a la oración del Pontífice. El Concilio Vaticano II fue un pasar del Espíritu Santo por nuestro tiempo.

El 18 de febrero de 1967, treinta estudiantes y profesores de la universidad de Duquesne en Pensylvania (Estados Unidos), hacían un retiro espiritual para profundizar en la fuerza del Espíritu, dentro de la Iglesia primitiva, ausente en el cristianismo que ellos veían languidecer. La llamada tuvo una respuesta sorprendente: “Lo que empezó allí, gracias a Él -explicó David Mangan- fue una capacidad nueva para estar a su escucha (…) Dios tomó de su mano el formarme para lo que Él quería de mi”.

La experiencia de la efusión del Espíritu se repitió en las universidades de Notre-Dame, en South Bend, Indiana, y en Michigan. Grupos que nadie planeaba, ni convocaba, se multiplicaron como pequeñas luces en un estadio. Era la libertad del Espíritu que estallaba por todas partes: “la libertad de los hijos de Dios”. Con vitalidad sorprendente, la Renovación Carismática se ha difundido por todo el mundo y en todas las confesiones cristianas, alcanzando en la Iglesia Católica más de 70 millones de miembros.

LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA EN ESPAÑA.

Esta corriente de gracia ha cristalizado en movimientos en la mayoría de los países del mundo con estructuras asociativas cuyas normas o estatutos han sido aprobados por las conferencias episcopales o diócesis de muchos países. Los Estatutos de la Renovación Carismática Católica en España fueron aprobados por la 92ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española en Mayo de 2004, constituyéndola en asociación privada de fieles cuyos fines (artículo 2 de los Estatutos) son:

a) Redescubrir la gracia bautismal y la propia identidad cristiana;

b) La conversión continua, acomodando lo más posible la propia vida a la exigencia del Evangelio; conversión que es fruto de la experiencia del encuentro con Jesús vivo, de la gratuidad y de la filiación divina;

c) promover, entre sus miembros, el crecimiento progresivo en la santidad recibida en el bautismo;

d) Proclamar el kerigma en los grupos de la RCCE, el anuncio fundamental e íntegro del mensaje de salvación para la nueva evangelización de sus miembros;

e) Fomentar una renovada y permanente efusión del Espíritu Santo, propiciando bajo su guía una apertura personal a su presencia y a su poder con el ejercicio de sus dones y carismas;

f) Acentuar la formación eclesial y carismática, para ejercer su vocación de servicio en la Iglesia y en la sociedad;

g) Promover y crear grupos de la RCCE;

h) Colaborar en la búsqueda de la unidad de los cristianos, desde una actitud claramente ecuménica y bajo la guía de los pastores de la Iglesia.

LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA EN SEVILLA Y NUESTRO GRUPO DE ORACIÓN.

En el Seminario Diocesano, cuando todavía se encontraba en el Palacio de San Telmo, comenzó a reunirse el primer grupo de la Renovación Carismática Católica en Sevilla. Como de ese grupo había 7 personas del barrio de los Remedios, dos de ellas, Pepita Cayuela y Antonia Robles, decidieron formar un grupo de oración que comenzó a reunirse en casa de Antonia por el año de 1983. El grupo comenzó a crecer y se tuvieron que reunir en casa de otra hermana, María Ramos, y luego aumentó más y pasó a casa de Carmen Villarroya. Invitaron un día del año 1986 a la oración al sacerdote don José María Ballesteros, que había tomado posesión como párroco hacía pocos meses. Don José María les abrió las puertas de la parroquia y, desde entonces, nos reunimos en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios donde celebramos nuestra oración los Lunes de siete a ocho y media de la tarde. Los últimos lunes de cada mes a la misma hora celebramos la Santa Misa.

Durante más de 30 años nuestro grupo de oración ha acogido a numerosos hermanos para alabar a Dios y acompañarles en su crecimiento espiritual. La hermana más veterana de nuestro grupo es Antonia Martínez, que lleva desde el año 1987 sirviendo al Señor a través de esta corriente de gracia.